20 años de una cuadrilla imprescindible: Los Costaleros de Dios

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La Cuadrilla del Corpus – Año 2019

Este año de 2020, se cumple 20 años desde que la Archicofradía del Santísimo Sacramento decidió cambiar el Ángel que portaba la Sagrada Forma, por la magnífica Custodia de 1.563, donación del Marqúes de Priego, y que viene a englosar una de las obras cumbres de la platería de Puente Genil. Con esto, la cofradía más antigua de nuestro pueblo, decidió, de forma muy acertada, eliminar la tracción mecánica para optar por ser portada por hermanos costaleros. Desde ese 2001, sin miedo a equivocarme, la exaltación a la Sagrada Forma ha ido evolucionando y engrandeciéndose de forma palpable. Por lo que, tras veinte años, se puede deducir que este cambio fue un total acierto por parte de la Archicofradía.

No fueron fáciles los inicios para esta valiente cuadrilla conocida como los «Costaleros de Dios». Y no por falta de valientes corazones que portaran a Dios, sino por el debate que suscitó cambiar, en primer lugar el ángel portador por la Custodia (cambio que, bajo mi opinión, no debió tener ningún tipo de debate, debido a la calidad artística que se procesionaba por aquel entonces, y la que se procesiona en la actualidad), y la segunda, y la más importante y base de la primera parte del debate, porque el cambio fue a ser portada por hermanos costaleros (y no por bastoneros).

¿Qué importa la forma de portar a Dios? ¿Qué más da la forma de llevar la fe? Muchas fueron las opiniones, por los inicios de esta joven cuadrilla, que preferían la tracción mecánica o las ruedas para llevar a Dios, a que fuera portado por fervientes costaleros. ¿Acaso suprimirle unas tristes ruedas a la procesión más importante del año, para cualquier cristiano que se precie, no fue razón suficiente para que ni siquiera comenzara este debate en el mundo manantero?

Custodía de 1.563 – Foto A. Luís Bascón

El inevitable y justo tiempo pone a cada uno en su lugar. Y esta válida, y tan pontana forma, como las demás, para llevar la fe (porque recordemos que los bastoneros tampoco es la forma de Puente Genil) se ha consolidado de una forma fuerte. Con raíces grandes y absorbentes, que cada año dan unos frutos ricos y duraderos. Veinte son ya los años que a Dios no le ha faltado corazones grandes y cuerpos fuertes para que pueda bendecir las calles de Puente Genil. Recordemos, en una fecha (normalmente en junio) en que el mundo manantero de nuestro pueblo comienza a hibernar hasta el año próximo. En este tiempo tan difícil, los Costaleros de Dios se remangan y vuelven al tajo. Noches de ensayo, esta vez calurosas. Costales y camisetas sudadas por y para Dios. Hombres de terno negro dispuestos a conducir las andas más importantes del Cristianismo pontano.

Los Costaleros de Dios es ya una cuadrilla fuerte y recia. Con una rica mezcla de amplias devociones de Puente Genil; pero todos con una misma función, la de acercar al Padre a aquellas personas impedidas. La de bendecir las calles que más queremos, la de nuestro pueblo. Y todos, absolutamente todos, sabiéndose que son los más afortunados, porque son los pies de Dios. Ese es el verdadero secreto de esta cuadrilla, que se sienten los más privilegiados de los costaleros, y de ahí sacan sus fuerzas y sus ganas.

Una Cuadrilla con una columna vertebral muy fuerte, pero con mucha vida. Todos los años se pueden ver nuevas incorporaciones a esta familia, que viene a suplir a aquellos que cumplieron el trabajo que el Santísimo le encomendó. Una cuadrilla no muy grande, pero compacta y unida como pocas.

Aunque todavía no sea la procesión del Corpus que se merece un pueblo tan cofrade como Puente Genil, este cambio fue base primordial para el auge y evolución que esta Fiesta ha tenido en nuestra población.

Cuadrilla al término de la Procesión

Este año, en su aniversario, los costaleros blancos inmaculados no podrán celebrar bajo el paso sus veinte años de esta cuadrilla. Pero estoy seguro, que estarán acompañando a Dios en su Festividad, como cualquier Domingo de Corpus. Y sus pies y sus espaldas descansarán un año, para alzar con más fuerzas, aún, a Dios, en Puente Genil, el año que viene.

Gracias cuadrilla. Gracias hermanos. Que Dios conserve muchos años a esta gran familia.