Beatifican a 14 mártires pontanenses perseguidos durante la Guerra Civil

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La Iglesia cuenta desde hoy con 127 mártires más inscritos en el Martirologio romano. La Santa Iglesia Catedral de Córdoba ha acogido en esta mañana un acontecimiento único. A las once de la mañana, más de tres mil personas se concentraron en las naves del templo principal de la Diócesis junto a casi doscientos sacerdotes y una veintena de Arzobispos y Obispos para participar en la ceremonia de Beatificación de Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires: sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de la Diócesis. La celebración ha sido presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos y delegado pontificio para la Beatificación de estos mártires del siglo XX, y ha participado además el Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza.

Tras la lectura del Decreto Pontificio para la Beatificación de los mártires, sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos por parte del Cardenal, Marcello Semeraro, un gran aplauso de los asistentes ha irrumpido en la Santa Iglesia Catedral al descubrirse el tapiz, al tiempo que el coro interpretaba el Aleluya de Händel, el canto de alabanza. En ese momento, ha procesionado la urna con las reliquias de los nuevos Beatos. El obispo de Córdoba ha dirigido palabras de agradecimiento al Delegado Pontificio para esta Beatificación.

En su alocución, monseñor Demetrio Fernández ha expresado que la Iglesia de Córdoba “da gracias al sucesor de Pedro, su Santidad el Papa Francisco, por la Beatificación de los siervos de Dios Juan Elías Medina y 126 compañeros”. A continuación, el prelado ha recibido la Carta Apostólica y se ha entonado el Gloria.

Eran las doce de la mañana cuando el repique de campanas de la Catedral de Córdoba y de toda la Diócesis anunciaba uno de los acontecimientos eclesiales que hacen historia en la Iglesia de Córdoba, la Beatificación de Juan Elías Media y 126 compañeros mártires: sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de la Diócesis.

El Cardenal Marcello Semeraro ha comenzado su homilía recordando el amor de Dios, “el amor misericordioso con el cual nos ha elegido”.  “En el odio del mundo, hay como celos y envidia de quien ha perdido su presa; de quien ha visto como se la  robaban. Este es entonces el doble compromiso que la palabra del Señor quiere suscitar en nuestra voluntad: la toma de distancia del «mundo», que aquí indica todos los que prefieren las tinieblas a la luz, el error a la verdad, el odio al amor; y después, también, la atención a no dejarse seducir por la nostalgia del pecado”, ha expresado el Cardenal para recordar que el escenario abierto con el anuncio del odio del mundo es, además, “exactamente el contrario de la otra palabra confortante y llena de promesas”. En la homilía, ha destacado también que no todas las dificultades y contrariedades son, pues, “odio del mundo, sino solo la violencia que se abate sobre nosotros porque somos del Señor”.

En este día en el que la Iglesia ha declarado beatos a estos mártires, ha explicado que es una ocasión para contemplar que “es un grupo que nos pone delante una variedad de perfiles humanos, una riqueza y profundidad de espiritualidad, a veces también con profundas raíces en las ciencias teológicas, expresadas en la multiplicidad de las experiencias cotidianas, antes de alcanzar la cima del martirio que sella con su sangre toda la existencia”. “Estamos delante de una visión de la historia cuya memoria podrá convertirse en un lugar de evangelización dentro de contextos secularizados. Es el testimonio de una Iglesia circumdata varietate. Es como la explosión de la Pentecostés, la realización de la profecía de Joel. El Espíritu Santo irrumpe sobre todos”, ha aclamado.

Antes de finalizar la celebración, el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha tomado la palabra para agradecer al Santo Padre en nombre de la ciudad, del presbiterio, de los fieles y en el suyo propio, esta Beatificación. Un gran aplauso ha rubricado en las naves del templo donde, como ha manifestado el prelado, “celebramos con inmenso gozo la Beatificación de los 127 mártires, donde la Iglesia se alegra con los mejores de entre sus hijos que son, por tanto, los que alcanzaron con un amor más grande la gloria del cielo”. “El amor de Cristo ha revolucionado profundamente la historia, transformando el suplicio de la cruz en cauce de redención. La tortura de los mártires ha producido entre nosotros un amor más grande y hoy constatamos una vez más que la vida cristiana es cauce de humanización, reconciliación y de paz para los pueblos”, ha asegurado.

Los 14 mártires pontanenses que perdieron la vida en 1936 y que han sido beatificados hoy fueron cinco sacerdotes (Alfonso Gallardo, Juan Lucena, Ricardo Morales, Lorenzo Pérez, y José Pineda); tres seminaristas (Antonio Montilla, Manuel Montilla y José Ruiz), tres religiosos de distintas órdenes, (Fray Domingo Montoya, Fray Buenaventura Rodríguez y Fray José María Roig) y tres cristianos seglares (Adriana Morales, Francisco de Paula Ortega y María Antonia Vergara)