ESTE ARTÍCULO NO ES UNA CRÍTICA

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Ojalá fuera ésta una carta a los Reyes Magos que albergase en el inocente alguna esperanza de hacerla realidad. Pero soy consciente de que todo cuanto viene a continuación no es sino utopía y quimera. Para que pudiera cumplirse este sueño, los políticos tendrían que volver a pensar como lo hacían antes de entrar en política.

Representantes municipales de Equipo de Gobierno y Oposición salidos de las urnas en 2019 y hasta 2023

Creo que todos podríamos firmar los deseos de prosperidad para Puente Genil y la prosperidad solo puede conseguirse con buenas ideas vengan de donde vengan, y con capacidad para ejecutarlas, se esté en el puesto que se esté. No pretendo enmendar la papeleta a nadie o realizar una crítica con este artículo, ni sentar cátedra, ni tan siquiera marcar línea maestras; solo es una reflexión sobre «a dónde vamos» como pueblo y si podemos hacer algo para mejorar.

No se lea este artículo como una crítica al gobierno local, que también lo es, sino como algo que lo trasciende en el tiempo y en la vida de las personas

Yo estoy convencido de que todos nuestros representantes municipales accedieron a la política local desde el ánimo y el deseo sincero de batirse el cobre por su pueblo; de pelear y luchar por un Puente Genil mejor. Pero creo que en algún momento, a algunos de ellos –y sólo ellos saben cuándo y a quiénes– un resorte íntimo les lleva al convencimiento de que, dado que el partido está al servicio del pueblo, tan importante es servir a uno como a otro. O que sirviendo a aquel también se sirve a éste, que vaya usted a saber cómo funcionan esos mecanismos internos.

Porque lo cierto es que en algún momento se olvidaron de lo esencial: de aquel sentimiento noble y bueno que un día fue el motor de su actitud y su conducta. ¿Motivos? Imagino que hay varios:

Uno de ellos es que el político en cuestión sea un corrupto, un sinvergüenza que anteponga los intereses personales frente a cualquier otra consideración. En Puente Genil nos conocemos todos, por lo que, sin atisbo de ironía ni sarcasmo, estoy convencido de que nadie en nuestro ayuntamiento, ni fuera ni dentro del gobierno municipal, participa de esos rasgos.

Puede ocurrir también que alguien pretenda hacer de la política un medio de vida de largo recorrido. Y en esos casos, a ninguno se nos escapa que es el partido el que premia lealtades y castiga rebeliones, por lo que el compromiso pasa a asumirse con el partido en lugar de con el pueblo. O a servir a ambos, y eso es imposible.

Otro motivo puede ser el sectarismo: ese pensamiento mezquino que les lleva a desechar la ayuda, las sugerencias, apoyos o la simple compañía del rival político, simplemente por “no ser de los nuestros”.

Viene esta reflexión al hecho de que Puente Genil únicamente podrá dar el salto de calidad (de proyectos e inversiones, de equipamientos y calidad de vida) para el que tiene potencial, si es capaz de lograr un consenso entre todos los actores que participan de Don Gonzalo 2.

Obviamente cada cual debe jugar su papel y cumplir su obligación (unos son el gobierno municipal y otros, la oposición), pero hay proyectos de ciudad que sólo podremos alumbrar si los enfocamos juntos y a la vez. Hay visiones y perspectivas que sólo podremos contemplar si todos y cada uno de ellos, frente al de la resta, aprenden el valor del sumatorio.

Hace sólo unos años desde la Asociación de Empresarios (ojo, no desde el Ayuntamiento) se establecieron contactos con una Universidad andaluza, favorable entonces a la instalación en Puente Genil de una sede permanente de formación. Aquello requería de la implicación municipal y se dejó morir.

Nuestro pueblo lleva décadas reclamando un conservatorio de música. A esa histórica reivindicación se nos responde con que es imposible, que la Junta de Andalucía ha frenado la instalación de nuevos conservatorios… al tiempo que vemos cómo en otras localidades la Junta abre nuevos conservatorios.

Tres de los edificios más representativos de Puente Genil que podrían servir como motor del desarrollo local

Tenemos los mimbres, la tradición, la cultura y los profesionales necesarios, la ubicación y las instalaciones para negociar la implantación de una Escuela de Artes y Oficios (¡por qué no!) en un lugar emblemático como Los Frailes. Y si soñamos con ello podremos ampliar el sueño a un posible conservatorio en La Alianza, cerrando así un potentísimo tridente cultural con el propio Teatro Circo (que, por cierto, lleva años pidiendo una actuación integral y no un simple lavado de cara). Los beneficios demográficos, de vivienda, comercio e inversión e, incluso, para el entorno de la calle Aguilar (si la vida vuelve al barrio bajo, es indudable que la vía de conexión con el barrio alto se revitalizaría) son más que evidentes.

En el Señor del Río y Llanos de la Piedad (donde aún se conservan restos de una ermita del siglo XVIII, del asilo de Viudas Santa Victoria o las ruinas de La Casualidad –vestigios del pasado a los que desde la institución municipal no se les presta la menor atención–) se sigue consolidando un núcleo de viviendas insalubres y ruinosas que acogen poblaciones marginales entre bestias y animales de granja. Llevamos décadas con ello y todos hacen como si no existiera.

Si no cuidamos del patrimonio pontanés y no le damos uso, será inútil, morirá o peor aún, será ocupado y degradado

La Autovía de Olivar sigue siendo el mismo cachondeo de los últimos 20 año; la carretera de Aguilar de la Frontera, un peligro para los usuarios; la conexión del AVE con el núcleo urbano una utopía; y el aprovechamiento de la estación de ferrocarril parece que ya es un sueño desechado. ¿De verdad pretendemos que alguna empresa logística vuelva su mirada a Puente Genil? Tras el fiasco del Parque Tecnológico Agroalimentario que el presidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves entregó en 2006 a Aguilar de la Frontera, ¿hemos hecho algo para intentar “recuperarlo” y traerlo a nuestro municipio? ¿Estamos tomando posiciones de cara a la instalación en Córdoba de la Base Logística del Ejército, lo que trae consigo multitud de oportunidades para toda Andalucía y, sobre todo, la provincia cordobesa?

Disponemos de grandes infraestructuras que no logramos aprovechar adecuadamente

¿Estamos aprovechando nuestras potencialidades deportivas, el éxito de nuestro deporte –individual y por equipos– a nivel de pueblo? Un edificio como el de las Filipenses es ideal para albergar organizaciones, grupos de deportistas, reuniones… a quienes ofrecer nuestras instalaciones para concentraciones y encuentros. Los contactos con el Comité Olímpico Español se plasmaron en una dotación de libros para una sala en la Biblioteca Municipal (que ha tardado meses en adecuarse para ello). Establecidos esos contactos y relaciones ¿nos vamos a quedar ahí, o vamos a dar un paso adelante?

Todos somos conscientes del problema del aparcamiento en Puente Genil, pero carecemos de un plan de aparcamientos y no se pone pie en pared ante la mala gestión de los que hay; todos somos conscientes del problema de las palomas, pero carecemos de soluciones; todos somos conscientes del problema de insalubridad que trae el río a su paso por Puente Genil (desagües orgánicos, ratas, malos olores) desde hace décadas, pero las soluciones no llegan. Y todos sabemos que el cauce del río prácticamente desapareció hace décadas, y parece que se ha convertido (otro más) en un problema irresoluble. Todos somos testigos de la ineptitud municipal, incapaz de sacar adelante el nuevo PGOU cuya reforma comenzó en 2004 (!!!), se aprobó inicialmente en 2010 y, finalmente, y tras un derroche de tiempo y dinero, se ha decidido olvidarlo y comenzar de nuevo.

Las obras municipales de reformas y arreglos de calles suelen ser un completo desastre, cuyas irregularidades y defectos no tardan en salir a la luz.

La inseguridad (o la “percepción de la inseguridad”, como ahora la llaman) es un hecho palpable y evidente en Puente Genil. Negarlo u ocultarlo, nos aboca a un estado permanente de cosas. Es decir, si no se reconoce la existencia de un problema es imposible que se adopten soluciones. En Puente Genil no es que no seamos capaces de resolver el problema del traslado del cuartel de la Guardia Civil, y no es que no seamos capaces de conseguir la asignación de más efectivos al puesto de la Benemérita, la realidad es que Puente Genil necesita con urgencia (una urgencia que se viene prolongando años y años) una comisaría de Policía Nacional, por la que nadie parece estar dispuesto a pelear.

El Ayuntamiento no puede ser una máquina de colocación de personal, porque se vuelve aún más ineficiente. La histórica reivindicación de ampliar la superficie regable del canal Genil-Cabra a la margen derecha, viene siendo liderada por los propios agricultores en lugar de por la institución municipal, que parece desconocer el valor que ello aportaría a Puente Genil. Y del pantano de Cordobilla y sus problemas de colmatación para qué pronunciarnos.

No es tan fácil escribir y criticar, ya que todos sabemos la vigilancia que se efectúa en las redes a toda voz crítica

Podrán llamarnos niños de papá, ningunear nuestras opiniones o descalificarnos, como ya lo han hecho. Defenestrar la crítica es algo a lo que en nuestro pueblo estamos lamentablemente acostumbrados. Pero lo que está claro es que Puente Genil necesita un revulsivo. Mimbres hay y muy buenos. Necesitamos aligerar ese desagradable ambiente de crispación que se ha instalado alrededor de nuestros principales actores políticos. Es imprescindible volver a aquel estado de ayuda mutua y colaboración que siempre distinguió a nuestros políticos locales, que se contagiaba al día a día de la ciudadanía. Requerimos de un gran acuerdo municipal político y social por el progreso de la villa, un actuar todos juntos, un acudir a los mejores equipos y profesionales que posicionen al municipio en el nivel de calidad para el que está preparado.

Ni este artículo abriga el más mínimo resentimiento, ni va contra nadie… ni tampoco espero que se haga realidad. Y sin embargo seguiré soñándolo, porque entiendo que es el único camino.

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