CULTURA/OCIOHistoriaOPINIÓNx_Javier Villafranca

La urgencia de una «Operación Rescate»… ¡URGENCIA!

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Los primeros poetas pontanos de cuya obra hemos podido conocer y disfrutar, aquellos con quienes el tiempo o la fortuna han tenido la delicadeza de conservar sus versos, son los integrantes de la generación literaria que conocemos como Los Bardos del Genil, cuya producción corresponde fundamentalmente a la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX.

Sin embargo, previo a la existencia de esa generación decimonónica de poetas excelsos y sublimes narradores, ¿con qué nos encontramos –literariamente hablando– en Puente Genil? Es imposible que hombres como Manuel Reina, Aguilar y Cano, Miguel Romero, Rodolfo Gil o Leopoldo Parejo surgieran por generación espontánea. Indudablemente existía ya en su tiempo y en nuestro pueblo una tradición literaria, hombres de letras y versos en quienes aquellos Bardos… hubieron necesariamente de mirarse (un ejemplo lo encontramos en Agustín Álvarez de Sotomayor Domínguez, de indudable prestigio y compromiso). Pero esa producción previa, que suponemos y damos por sentada, lamentablemente no ha llegado a nuestros días.

Debemos ser conscientes de que gracias a esta generación surgida a mediados del siglo XIX, nació la siguiente generación de poetas, al frente de los cuales situamos a Manuel Pérez Carrascosa, a José Cabello, Julio Giménez e, indudablemente, a Juan Rejano Porras (sus primeros versos de corte modernista declaran y confiesan su adscripción original), homenajeado recientemente, y con rotundo éxito de asistencia y organización, en el 7º Encuentro de Poesía, Música y Plástica de Puente Genil. Tras de Rejano y su generación podemos situar la de Ricardo Molina con González Estrada, por ejemplo, y después a Juan Campos (¡diez años han pasado ya de su muerte!) y María Manuela Reina y después a José Luis Rey… Y entre medias, decenas de poetas, de aficionados al verso, hombres y mujeres de literatura, poesía y pintura, que bebieron de aquellas fuentes generosas y límpidas del siglo XIX.

Y sin embargo, y a pesar de que llevamos décadas clamando por ello, es prácticamente imposible leer y disfrutar de aquellos pioneros de las letras pontanas, aquellos que fueron el germen y el origen de cuanto después ha parido Puente Genil. Décadas pidiendo a las distintas corporaciones municipales que, al menos una parte de la sensibilidad cultural que siempre ha distinguido su quehacer, se vuelque en la recopilación y digitalización, en el estudio y la divulgación de aquel corpus literario. 

     

Excepto la obra de Miguel Romero, Manuel Reina -recogida y catalogada generosamente por Carlos Delgado y el profesor y académico Santiago Reina López- así como la de Agustín Rodríguez y parte de la de Pérez Carrascosa (absolutamente todo proveniente de la iniciativa privada), y el resto de la poesía pontana sigue dispersa, perdiéndose lenta e inexorablemente año tras año. Cada día que transcurre, cada corporación municipal que se despide sin haber afrontado esa obligación, esa exigencia de la cultura local, la tragedia de la definitiva desaparición de un ingente legado cultural, se acrecienta.

Concluyendo

Es urgente iniciar de una vez y por todas la recopilación y divulgación de las publicaciones, de Pepe Siles (más de treinta libros impresos), de Manuel Reina, Leopoldo Parejo y Leocadio Santaella y de Aguilar y Cano y de Aguilar y Tejera, Julio Giménez de Montilla, Baldomero Giménez (a quien, a todos los efectos, consideraremos pontanés de pleno derecho), Pérez Carrascosa, Pepito Cabello, Rodolfo Gil, José Contreras Carmona y tantos y tantos y tantos…

La única posibilidad que tienen las generaciones futuras de leer a los nuestros del XIX es que asumamos nuestro compromiso, que lo asuma -fundamentalmente- nuestro Ayuntamiento. De lo contrario se perderán de manera definitiva, por nuestra desidia, por pasotismo, por una dejadez inexplicable e irremediable.

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