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Las entrevistas de El Pontón, hoy con… ANTONIO JOSÉ ORTEGA HERRERÍAS

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Publicado en El Pontón nº 19, marzo 1988

Original de Miguel Jiménez López

Antonio José Ortega Herrerías ha sido nombrado clamorosamente Semanantero Ejemplar 1988 en Junta General Ordinaria de la Agrupación de Cofradías. Es un hombre de perfil unamuniano que se confiesa mariano por excelencia y ave nocturna con los amigos. La boina le presta una aureola de hombre viejo que no se corresponde con su vitalidad interior, con la juventud que irradia al haber asumido los años con franqueza y que maduró para convertir la experiencia en capacidad. 

     

«Mi trayectoria de semanantero arranca del año 1934 cuando un grupo de amigos fundamos «El Cohete» los famosos picoruchos que alumbraban a Jesús Preso. Con la guerra aquello se interrumpió, pero todos regresamos sanos y salvos del frente. Reunidos de nuevo en 1941 nos ofrecieron las ropas y martirios de Los Evangelistas por 2.500 Pts. Dicen que yo he sido el aglutinador del Evangelio y tal vez sea cierto, pero he de confesar que por esas bofetadas que a veces le dan a uno sin mano, estuve tentado de ingresar en Los Apóstoles. Mi padrino era Arévalo en aquellos tiempos en que el Apostolao comía un potaje con bacalao el Viernes Santo. Pero Miguel y Pepe Leiva me aconsejaron que permaneciera donde estaban mis amigos y desistí de la idea. En mi corporación he pasado por todos los cargos, presidente, tesorero, secretario, vocal, alpatana ocasional, hasta hoy que soy el decano. Durante catorce años he vestido los martirios de San Juan el Viernes Santo por la tarde acompañando a Jesús en su encierro y además puedo presumir de tener dos hijos evangelistas. Sinceramente me gustaría pertenecer a todas las corporaciones, tal es mi entusiasmo por la Semana Santa».

En la conversación medula una vez sosegada, persuasiva, de registro bajo y atenuada por una mirada húmeda y penetrante. Al recordar va restaurando su intimidad y va poniendo en pie las trémulas fotografías de la memoria. De alguna manera él se ha entregado desde siempre a sus devociones confesadas, porque al fin ya la postre en esta vida no cabe más que entregarse al casto sosiego de ánimo y de gesto, y dejar que el carrusel del siglo siga su curso mareante sin nosotros

«Esta inclinación mía no surge por generación espontánea pues ya mi padre, que era panadero, me llevaba con un año a Los Ataos. Debo aclarar, sin falsa modestia, que siempre he realizado una labor callada en favor de mi corporación. Mi casa era un parlamento, un centro de reunión con servicio permanente, desde la verbena de las Cantarerías hasta el día de la coronación de la Purísima en que sirvió de sacristía para el Obispo. Pertenezco a seis cofradías, todas con Virgen: El Sepulcro, La Amargura, La Guía, La Soledad, Desamparados y Purísima. La verdad es que estoy entregado de por vida a Los Evangelistas y a la Cofradía de La Amargura. Hace doce años ya hubo una propuesta para hacerme cofrade, pero ese cargo lo ostento por unanimidad desde hace dos y es una de mis grandes satisfacciones. Antes fui Tesorero, en los tiempos difíciles en los que había que hacer malabarismos para sacar adelante la Cofradía. Es para mí muy gratificante la estimación que me tienen Los Evangelistas, Apóstoles y Profetas, yo desde luego agradezco enormemente la designación de Semanantero Ejemplar de este año porque creo que hay personas con más merecimiento que yo».

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