Un café de empresa… Miguel Velasco – MV PELUQUEROS

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Si esta época tan extraña nos ha servido de algo es para valorar determinadas pequeñas cosas que siempre damos por sentadas y las profesiones que nos las brindan.

Miguel es empresario y peluquero… Dirige y da nombre a la mayor peluquería de Puente Genil y cuando vamos para dos meses, casi todo el mundo va apreciando esa visita semanal o mensual a la peluquería, porque ya vamos viendo a gente que se rapa para evitar greñas, se tiñe artesanalmente para seguir siendo rubia o morena (de super más que de bote en este caso) o luce las canas orgullosamente porque poco remedio va quedando…

Miguel Velasco – MV PELUQUEROS

Habla de sus compañeras de trabajo con un tono muy «de familia», pero también es cierto que el comportamiento en su tipo de empresa es propenso a ello y en su caso, por carácter, aún más… Así que ese vínculo emocional que también tienen con sus clientes hace que el ritual de ir a la peluquería, lo eche aún más de menos todo el mundo.

Es curioso, pero en un sector ligado al comercio, de cara al público y que normalmente se asocia a interminables jornadas laborales regadas con abundantísimas con horas extra (remuneradas o «voluntarias»), Miguel ha conseguido adaptar sus horarios a una vida «vivible», concentrando horarios y reordenando descansos… Da que pensar en otros sectores que siguen calentando asiendo con todo el tiempo posible en el cortijo (lo de la productividad, otro día)…

Ah! No se llama Tony, ni se apellida Stark, ni tiene nada que ver con Marvel, pero algo sabe de hacer «el IronMan«… Que es un deportista consumado capaz de pasarse horas sobre la bici, nadando o corriendo, que para tratarse de alguien que lleva una empresa, trabaja de cara al público y que pasa tantas horas de pie, tiene un mérito extra… Por cierto lo de Ironman es una prueba deportiva realmente dura (un triatlón muy largo), que consiste en hacer 4km nadando (80 largos a una piscina olímpica), recorrer en bici 180km (algo más que de Puente Genil a Marbella) y una maratón enterita con sus 42 kilómetros… Y TODO SEGUIDO.

Chico, gracias por dejarte y el próximo café… en la peluquería que ya va haciendo falta! 😉