Victoria Jiménez, 92 años: «nunca es tarde para aprender a leer»

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“Nunca desanimes a cualquier persona que progresa continuamente, no importa lo lento que vaya”  PLATÓN

Esta frase célebre hallada en el legado humanístico del gran filósofo griego Platón, me parece bastante acertada para introducir al perfil entrevistado para esta sesión dedicada a la sociedad de Puente Genil.

Su nombre es Victoria y le hace justicia. Es una mujer luchadora frente a los avatares de la vida y que gracias a su capacidad y afán de superación logró salir victoriosa. Su gran ilusión desde niña fue ir a la escuela para aprender a leer y escribir. No pudo ser, fueron años difíciles y complejos en el ámbito social, económico y político para tener acceso a la Educación las clases bajas y más populares de la sociedad de la época. Corrían los años treinta del siglo XX.

Victoria, nació en 1929, hasta los 70 años de edad, vivió con esa asignatura pendiente y hacer realidad un sueño, poder firmar un papel y con “pluma”, apostilla durante la entrevista. Leer una carta, escribir las canciones populares aprendidas en su niñez y poder escribir su vida en un diario.

Se propuso este reto y salió victoriosa. Su testimonio pone a prueba la frase “Nunca es tarde para aprender”. A sus 70 años decidió matricularse en el Centro de Adultos de Puente Genil y ser una persona alfabeta. “Yo nunca imaginé que aprendería a leer y a escribir con esta edad. Una vecina de mi calle, Silvestra, me animó a que me apuntara. A mi marido y mis tres hijos les pareció muy bien que fuera a la escuela”.

Son muchas las vivencias y experiencias compartidas durante los tres años que permaneció en este centro ubicado en aquellos entonces en la actual Casa Ciudadana. Cita a sus profesores y compañeros, a todos les guarda un gran afecto y cariño. “Mi primer profesor fue José Ramón y al tercer día me pasaron a la clase de otro profesor, José Baena, con el aprendí bastante, aunque las cuentas se me daban peor, pero contaba con los dedos” Sonríe Victoria.

Su primera firma la hizo con pluma como ella anhelaba, rubricó un documento para comprar una máquina  

“Lo mío son las letras” relata.  Victoria cumplió el pasado mes de abril 92 años, su estado de salud es “como un roble”, física como mental.  Aprovecha todo el tiempo que no pudo dedicar a la lectura. Vive pegada a los libros, le da la vida como también se la dio en su día la escuela. Siente esa necesidad de coger un libro y meterse en la trama de los personajes, le mantiene la mente ocupada y no piensa en otras cosas que a veces le ponen triste, como es la pérdida de su marido.

Esta mujer nonagenaria, está terminando de leer “Inferno” una novela de ficción, misterio y suspense del autor del Código Da Vinci, Dan Brown. Sin duda, este ejercicio de lectura practicado a diario le ayuda a retrasar ese envejecimiento mental y a mantener una memoria activa y ágil. Hasta el punto en el que sus amigos y vecinos le hacen préstamos de libros para que los lea. Haciendo un poco de memoria, Victoria cita algunos de los libros leídos hasta ahora, el que más le ha gustado hasta ahora, dice: “Los Pilares de la Tierra”.

Victoria es una mujer que no deja indiferente a nadie que se le ponga por delante. En la escuela de la vida ha adquirido su sapiencia. En la escuela de adultos, las letras y los números para no ser una persona analfabeta. Se siente muy satisfecha e ilusionada por haber aprendido a escribir y a leer a sus 70 años.

Cada día, podemos verla sentada en su puerta, con el libro en la mano y muy atenta a lo que lee para no perder detalle de la novela de Dan Brown. De sinopsis compleja y con muchos personajes. Apunta Victoria que a veces le cuesta seguir el hilo pero vuelve a releer.

Entre capítulo y capítulo hay algunos descansos para entablar alguna conversación con sus vecinos. Se ha subido también al tren de las redes sociales, tiene cuenta de Facebook y agrupa a muchos amigos. Está enganchada también a la comunicación virtual, para Victoria no hay edad ni límites para alcanzar nuevos propósitos.

Felicidades Victoria!!! Tu tesón y afán de superación sirvan de paradigma a muchas mujeres.