La cultura nos hace libres

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El proyecto de la ermita de Santa Catalina, en marcha.

Algo tienen en común los Países Bajos y Puente Genil. Aparte de la letra “p” sonora con la que empieza el primer nombre propio de la nación y del municipio. En la arquitectura contemporánea, el neerlandés Rem Koolhaas lleva en todas y cada una de sus creaciones un sello que se resume en una de sus citas. Decía que “un edificio tiene dos vidas. La que imagina su creador y la vida que tiene. Y no siempre son iguales”. Por eso surge una pregunta. ¿Quién iba a imaginar que los contenedores marítimos servirían en el siglo XXI como material indispensable para la construcción de viviendas con este toque moderno y siempre capacitado para llamar nuestra atención?

La respuesta es inmediata a esta pregunta. Paralelamente, casi al igual que la reacción que provoca contemplar estas casas del futuro que ya son más bien presente. Y mientras usted se sigue preguntando la razón por la que se destina dinero público -20.000 euros sufragados por la Diputación de Córdoba – a recuperar el volumen de la ermita de Santa Catalina. Para gustos los colores, dice el refranero. Y Mark Twain lo siguiente. “Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa”. Toca felicitar a los valientes. En este sentido, a los que expresan su personalidad trazando líneas para dar luz a proyectos como este. Al intrépido de Francisco Gómez de Tejada. ¿El Koolhaas pontanés?

¡Qué manía hay en Puente Genil con “referir”! ¡O criticar! El caso es alzar la voz. O como dice Alejandro Sanz. Usar Twitter para desahogarnos. Vale cualquier red social. Guste más, o guste menos, o no guste un pimiento, lo que cualquier ciudadano debe valorar de verdad es que cualquier institución, pública o privada, invierta en cultura. Porque la cultura es el mejor canal para vivir. Concretamente, en una sociedad más libre.