Proyecto de Reforma de la Plaza de Abastos

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ANTECEDENTES COMUNES

En los últimos tiempos hemos ido viendo como los mercados de abastos se han ido despoblando, siendo menos golosos como ubicación estratégica para los comerciantes y resultando menos frecuentados por los ciudadanos, que han mostrado claramente su deseo por realizar sus compras en grandes superficies y en días y horas distintas a las que se ofrecen en los mercados tradicionales.

Estos cambios, son fruto, obviamente, de la inexorable evolución en el modelo de familia (cada vez más patente en las nuevas generaciones), la incorporación de la mujer al mercado laboral, la mejora en la oferta comercial y de servicios en las grandes superficies en sectores tradicionalmente vetados para ellas (productos frescos) y la aparición de decenas de tiendas de proximidad (o “de barrio”) especializadas en todos aquellos productos que antes sólo se encontraban en «el mercado».

Todo esto, unido al difícil y poco económico mantenimiento de los espacios comunes, las escasa posibilidad de subir el coste del espacio por el que pagan los comerciantes y la dificultad que se encuentra en lograr una fluida colaboración entre los distintos puestos para presentar un pack integrado de oferta que sirva de reclamo al visitante, hace que el modelo de negocio ofrecido por los mercados de abastos, antes floreciente, rentable y cargado de valor añadido para localidad, se vea abocado a un plano, en muchas ocasiones, casi residual tanto del tejido comercial, como de la actividad multisectorial local.

Actualmente las plazas de abastos de pueblos y ciudades, están paulatinamente dando un nuevo giro a su uso y a la oferta que brindan al usuario. Encontramos desde antiguos mercados de abastos convertidos en: museos o centros de interpretación, salas de espectáculos, centros comerciales, centros de ocio, espacios gastronómicos, cuidados mercados de productos agroalimentarios… Hasta otras que sencillamente han desaparecido, siendo derribado el edificio y vendido a agentes externos, perdiéndose por tanto un buen pedazo de la cultura local, dado que de un modo u otro, todos los pueblos/barrios hicieron en su día a la plaza de abastos, una parte de su historia y de su actividad que merece ser conservada.

Esto hace que el ciudadano medio tipo, hacia el que la sociedad parece haberse ido dirigiendo, con ambos miembros de la unidad familiar (en caso de familia tradicional) trabajando en las horas de apertura de las plazas de abastos, y cada vez más interesado en realizar su gran compra semanal de alimentación íntegramente en un solo establecimiento, tienda a optar por otras alternativas que el mercado le ofrece, bien en otros comercios locales especializados o en grandes superficies.

NOTICIA DE LA PRESENTACIÓN

EL CASO DE PUENTE GENIL

La plaza/mercado de abastos de Puente Genil se encuentra situada en un enclave privilegiado de la población: centro neurálgico de la actividad comercial y de ocio, posiblemente uno de los puntos con mayor nivel de tráfico peatonal y rodado de la localidad, goza de un parque para el esparcimiento tanto de niños, como de mayores y dispone de un parking subterráneo con salida directa.

Esta ubicación hace que el uso que se dé a este edificio, por otro lado tan representativo, sea de vital importancia y aprovechamiento para el ciudadano, tratando de que el mayor número posible de ellos usen los servicios que en él se presten; asimismo cabe exigir a un enclave así, no sólo un uso local y habitual por parte del ciudadano, sino también que contribuya a la riqueza de la localidad, aportando un valor añadido y a ser posible, servir de reclamo para visitas de microturismo, turismo comercial, cultural… que redunde en una mayor competitividad de la oferta que Puente Genil tiene para el visitante.

En los últimos años, al igual que como hemos comentado ha ido ocurriendo en otros espacios similares de otras ciudades y poblaciones que pueden resultarnos homologables, “La Plaza” ha ido convirtiéndose en un espacio de compras cada vez con menos peso en el total del consumo del ciudadano, aumentando la edad de su cliente medio y disminuyendo el número usuarios, dado que como se suele decir en términos de marketing: “no se renueva el parque de clientes”; en parte debido al cambio de modelo social y en parte a las restricciones de horario de los mercados.

«El uso del mercado de abastos es cada vez menor en los últimos años»

También es de reseñar los trabajos de mantenimiento realizados en los últimos tiempos, que, aunque han logrado mantener más que dignamente el espacio y una correcta calidad de la experiencia de compra, hay que reconocer que más que como obras que aporten un valor añadido, han sido percibidas como “parches” destinados a cubrir carencias puntuales.

Estudiando in situ el uso actual de la plaza de abastos, encontramos que existe un buen número de puestos cerrados o con ocupación innecesaria, así como se ha dado cabida en tiempos recientes a actividades no propias de un mercado de alimentación, jabones, cafetería, plantas… que, al no encontrarse en una ubicación adecuada, no cuentan con todas las oportunidades de crecimiento y explotación del negocio que tendrían en otros lugares, aunque, como contrapartida, se benefician del tráfico generado por los visitantes de “la plaza” y de los bajos precios de alquiler del espacio.

Asimismo, el edificio anexo al mercado de abastos, originalmente creado como ampliación necesaria por la demanda de puestos, queda actualmente reducido a espacio de almacenaje de productos y residuos.

En el exterior, nos encontramos con un callejón sin salida, con un uso muy residual y bastante degradado, que es empleado como zona de aparcamiento de vehículos industriales y particulares… Todo ello da un aspecto poco adecuado para el centro neurálgico, comercial y de ocio de la ciudad.

«Un gran número de puestos permanentemente cerrados y un edificio anexo y alredores degradados»

Al otro lado, se encuentra la Calle Cruz del Estudiante, una de las calles pertenecientes al centro comercial abierto, que comunica el Paseo del Romeral, con ubicaciones representativas, como la Casa de la Cultura, la oficina de correos y en su continuación hacia la Calle Cristóbal Castillo, con el Instituto Manuel Reina y nuevamente con la Calle Susana Benítez, completando un anillo comercial de gran potencial.

Desde el punto de vista del comercio, los alrededores del mercado de abastos han sido tradicionalmente una zona de alto valor, aunque paulatinamente ha ido bajando su actividad, no siendo el mercado un reclamo interesante para la creación de nuevos comercios o para la permanencia de los ya existentes. Sin duda se trata de una zona con grandes oportunidades, por ubicación, comunicaciones y proximidad a otras zonas comerciales, que año a año va perdiendo actividad y comercios.

Desde el punto de vista del ciudadano, parece percibirse a “La Plaza” casi como un anacronismo dentro de las oportunidades que nos ofrece el mercado, dado que en la localidad existe una gran cantidad de establecimientos para la compra de productos alimentarios frescos: pescaderías, carnicerías, fruterías… Estos establecimientos ofertan productos de igual valor, calidad y precio que los establecimientos de “la plaza” y similar servicio, en algunos casos regentados por los mismos comerciantes que encontramos en el mercado de abastos y con un horario más amplio. A esto hay que añadir decenas de supermercados y 5 grandes superficies situadas en las afueras y que, aunque a priori no compiten en la calidad de producto fresco, mejoran tanto la experiencia de compra ofrecida al ciudadano, como la oferta en cuanto a servicios y horarios se refiere.

AVANCE PROPUESTA

Proponemos aprovechar todo el potencial que un edificio como el de la plaza y una actividad como la del mercado de abastos, puede brindar a Puente Genil.

La actual plaza de abastos se compone de 2 edificios comunicados desde el interior, uno principal de construcción histórica, considerado como protegido patrimonialmente y un anexo de nueva construcción, sobre el que se puede obrar libremente.

La peculiaridad de la construcción nos permite la creación de ambientes bien diferenciados, que como hemos visto en los ejemplos, es una solución interesante para evitar los problemas que suelen surgir al mezclar ambientes. De este modo, los puestos del mercado de abastos tradicional se ubicarían agrupados en una parte del edificio principal, el gastromercado a continuación, propiciando una división de ambientes y añadimos a este complejo, un espacio cultural de usos múltiples, ubicado justo en el centro de la localidad y que ayudará a dinamizar los otros espacios, convirtiendo “La Plaza” en una oferta integrada de alimentación, gastronomía, ocio y restauración.

(1)Mercado tradicional + (2) Gastromercado + (3) Cultura

(1) MERCADO

Los puestos del mercado tradicional se concentrarán en la primera parte del edificio original, eliminando los huecos entre puestos y componiendo una primera imagen «rica y llena» del mercado al cruzar la puerto principal. Se realizarán labores de mantenimiento, reforma y readecuación de puestos, así como un remozado visual e integración, en la medida de lo posible, de la decoración de la decoración y el diseño de los puestos para lograr un punto de uniformidad en la imagen.

Asimismo se reubicarán las cámaras frigoríficas que actualmente se sitúan excesivamente alejadas de los puestos, mejorando así tanto la seguridad alimentaria, la limpieza y la operatividad al reducir la distancia a transitar en cada viaje de reposición.

(2) GASTROMERCADO

En la segunda parte del edificio principal del complejo, colindando con la zona de alimentación, usando la puerta central del edificio actual como línea divisoria, y tomando desde la entrada actual, hasta esta, se ubicará un gastromercado siguiendo con los parámetros observados en otros lugares: zona central para consumición y puestos temáticos perimetrales, con un espacio independiente para bebidas.

Se tratará en todo momento de que los puestos aporten valor añadido a la oferta gastronómica local, poniendo especial énfasis en el producto autóctono y las derivaciones del mismo, usando siempre que sea posible al mercado tradicional como suministrador de materia prima.

Los puestos contarán con micro cocina, zona de lavado y barra, para ser íntegramente autónomos a la hora del trabajo del día a día.

(3) ESPACIO CULTURAL

En el edificio anexo del complejo y llevando a cabo una remodelación integral, se ubicará una sala de usos múltiples con capacidad para albergar exposiciones temporales o permanentes, creando un espacio diáfano y lleno de posibilidades.

La correcta dinamización de este espacio cultural permitirá una mayor capacidad de captación de público aumentando la variedad de oferta integrada y sirviendo para crear sinergias entre las tres líneas.

EL PROYECTO

El edificio proyectado corresponde a una tipología de gastromercado y espacio cultural.

La edificación se encuentra dividida en dos núcleos principales, formados el primero por el edificio histórico y el segundo por el anexo, de reciente construcción.

Los usos previstos se encuentran albergados en ambos núcleos, diferenciados claramente por su uso. El edificio principal contendrá el mercado y el gastromercado, mientras que la edificación anexa se convertirá en un espacio cultural polivalente.

La intervención es una reforma para modernizar el mercado de abastos y crear un nuevo uso cultural en el edificio anexo. No se modifica la edificabilidad del edificio. No se amplían ni se reducen las superficies construidas del conjunto, así como su ocupación dentro de la parcela s (que es del 100%).

Al tratarse de una edificación con grado 1 de protección (el edificio histórico), se mantienen y respetan íntegramente sus características arquitectónicas, conservando su carácter singular, simbólico y monumental.

El edificio anexo sí que sufre variaciones volumétricas exteriores y estéticas, estando éste por su parte sin protección alguna.

El espacio mantiene los accesos principales y los recorridos actuales, suprimiéndose únicamente el acceso principal trasero del edificio anexo.

El edifico se configura íntegramente en planta baja, existiendo una pequeña entreplanta de instalaciones sobre el núcleo de servicio del edificio principal.

Se trata de una edificación destinada a mercado tradicional de productos frescos, gastromercado y espacio cultural polivalente.

El edificio principal contendrá el uso de mercado y gastromercado, además de la zona de servicios que comparten todos los usos. El edificio anexo contiene el espacio cultural.

Se ha planteado el proyecto, así como las circulaciones y accesos para que se pueda usar parcialmente cerrado. Cada uno de los usos se puede usar de forma independiente, sin perjuicio de los otros y cumpliendo toda la normativa.

El uso predominante del edificio es el de pública concurrencia, y se ha tenido en cuenta para la justificación de todos los documentos del Código Técnico de la Edificación.

Las estancias que componen el mercado y el espacio cultural, están recogidas tanto en los planos como en el cuadro de superficies del presente proyecto.

Se realiza paralelamente a la intervención interior en el edificio, una intervención en el espacio exterior que rodea el mercado.

El propósito es el de recuperar una zona degradada de la ciudad. Un espacio residual situado en pleno centro neurálgico de Puente Genil, que se pretende devolver a las personas para su uso en paralelo, y muy ligado al mercado y al espacio cultural.