Deberes hechos y otros por hacer: Así se encuentran las instalaciones deportivas de Puente Genil (I)

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El Pabellón Municipal “Alcalde Miguel Salas” es conocido dentro de la provincia de Córdoba como “La Catedral” porque puede presumir de ser el más antiguo de todos los existentes en ella. También por ser hoy la “casa” del Club Balonmano Ángel Ximénez, cuyo primer equipo masculino competirá por décimo año consecutivo en la ASOBAL, máxima categoría nacional. Esta instalación deportiva de Puente Genil se ha sometido en los últimos años a distintos trabajos de mejora, algo que también se ha llevado a cabo tanto en el Campo de Fútbol Manuel Polinario “Poli” como en el Pabellón Municipal Joaquín Crespo “Quini”, donde entrenan y disputan sus partidos tanto el Salerm Cosmetics Puente Genil FC como el Rodillos Codimar Basket Genil o el Miragenil FS. Sin embargo, y en gran parte debido al uso permanente – congestionado en ocasiones – de estos recintos tanto por deportistas como por los aficionados, los clubes que hacen uso de estas plantean sus demandas al Ayuntamiento de Puente Genil, propietario de los espacios y que cede a las entidades deportivas mediante convenio. Son peticiones que persiguen una adaptación de las instalaciones existentes a las necesidades actuales.

Una de las particularidades que reúne el conjunto de actuaciones que se han hecho en el Pabellón Municipal “Alcalde Miguel Salas” – se construyó en 1982 – es que ASOBAL traslada al Club Balonmano Ángel Ximénez de Puente Genil varios requisitos de obligado cumplimiento para competir en la máxima categoría y hacerlo en una instalación ejecutada hace 40 años. Éstas las hacía llegar a la Delegación Municipal de Deportes del Ayuntamiento, la cual hace casi un año, por nombrar el último ejemplo, acometió la renovación de la pista de juego. Luego, a principios de 2022, vino la sustitución de la luminaria para facilitar, cuando se han producido, las retransmisiones por TV de los partidos. Ese proyecto acabó en marzo de este año, pero en ese afán por mejorar las instalaciones deportivas de manera progresiva – lo cual se ha venido haciendo cada año y en la medida de las posibilidades que plantean los presupuestos municipales -, el Miguel Salas sigue teniendo necesidades.

¿Qué necesidades tiene el Club Balonmano Ángel Ximénez Puente Genil?

Entre ellas, y ante la falta de oficinas, habilitar un espacio que dé cabida a una sala para vídeo, reuniones, o para la propia prensa, que cada fin de semana trabaja a pie de pista poniendo en riesgo su material de trabajo durante los calentamientos previos a los partidos y durante la propia competición. Estas cuestiones las conoce el equipo de Gobierno municipal, al igual que la mejora de la accesibilidad al recinto deportivo para todos los públicos, adecuar una zona más segura para personas con movilidad reducida, e incluso estudiar la viabilidad y rentabilidad de construir una grada de obra frente a la ya existente (la correspondiente al palco de autoridades y la Peña Legión Pontana) y en el fondo donde actualmente hay una estructura de grada portátil para dar cabida a posibles aficionados que, en la mayoría de ocasiones, ocupan jugadores de la cantera del club o de otros llegados desde diferentes puntos.

Asimismo, en la temporada 2018-2019, la caldera generó bastantes problemas. Durante varias semanas, el Miguel Salas estuvo sin agua caliente, comprometiendo a los jugadores del Ángel Ximénez a ducharse en sus domicilios en pleno invierno después de entrenar y a que algunos, como el leonés Juan Castro, denunciasen el problema a través de las redes sociales. El Ayuntamiento reaccionó instalando una nueva caldera de gasoil y solventó este asunto, pero en esta pasada temporada no ha funcionado correctamente pese a los intentos por arreglarla por parte de los operarios del Consistorio. Asimismo, desde que el Club Balonmano Ángel Ximénez hace uso casi en régimen de exclusividad del pabellón por la cantidad de partidos que alberga, el vestuario reservado para los equipos visitantes no ha sido objeto de reforma integral, lo cual también es una tarea pendiente si se quiere modernizar y adaptarlo a las necesidades de las entidades deportivas que compiten en el Miguel Salas. Sea un equipo de ASOBAL o cualquier otro de deporte base.

¿Qué le hace falta al Salerm Cosmetics Puente Genil FC?

En el caso del fútbol, el Manuel Polinario “Poli” es testigo de otro crecimiento deportivo que Puente Genil requería desde hace tiempo: competir en una categoría acorde a un municipio de 30.000 habitantes y de numerosos aficionados al deporte rey. El Salerm Cosmetics Puente Genil FC logró dos ascensos consecutivos entre 2015 y 2017, pasando de Segunda Andaluza (nombre que adoptó la Regional Preferente) a la desaparecida Tercera División, la cuarta categoría nacional hasta la temporada pasada, que bajo el nombre de Tercera RFEF pasó a ser la quinta ante la creación de la Primera RFEF como categoría de bronce del fútbol nacional.

A lo largo de los últimos siete años, Puente Genil ha visto cómo su campo de fútbol se quedaba pequeño para acoger aficionados rojinegros y visitantes. Hasta el punto de que en 2017, coincidiendo con el regreso a una categoría nacional, la Delegación de Deportes acometió la sustitución del césped artificial, la ampliación de las gradas fijas para llegar a un aforo ligeramente superior a los 1.000 espectadores, la reforma de los aseos públicos, vestuarios, pasillo de acceso al césped, y la sustitución de los banquillos por fosos como si fuese un campo inglés o el del propio Córdoba CF.

Con todo, el futuro deportivo del club – el presidente del Salerm Cosmetics Puente Genil, Francis Cabeza, ya ha puesto como objetivo para esta temporada la disputa del playoff de ascenso a Segunda Federación – pasa por volver a la cuarta categoría nacional. El tiempo y el rendimiento del equipo de Juanmi Puentenueva dirá si se alcanza esa meta a corto plazo. Pero sí es evidente que, de lograrse, la entidad necesitaría dar un paso más.

En este sentido, la mejora del graderío se convertiría en una prioridad como para estudiar la viabilidad de ejecutar una obra de ampliación en uno de los fondos y frente a la ya existente o mantener las gradas portátiles. Y es que si algo garantiza la Segunda Federación son desplazamientos importantes de las aficiones visitantes. Pero no sólo eso. La necesidad de que exista ese segundo campo de fútbol junto a la Piscina Cubierta del barrio de La Pitilla sería mayor para descargar el número de horas en uso del césped del Campo de Fútbol Manuel Polinario “Poli” y atender la demanda de incluso jugadores amateurs. Ese proyecto está cifrado en 250.000 euros, y en enero de este año se supo que la Delegación de Deportes del Ayuntamiento de Puente Genil dispone del proyecto.

¿Cuáles son las demandas del Rodillos Codimar Basket Genil y del Miragenil FS?

El baloncesto de Puente Genil está de enhorabuena. El primer equipo sénior masculino del Rodillos Codimar Basket Genil ascendió en junio a N1 Nacional con un equipo que pasará a la historia por tener un marcado sello pontanés tanto en la plantilla como en el cuerpo técnico. Este éxito para el deporte de la ciudad abrirá una nueva etapa dentro de la entidad que preside Francisco Cabezas. El club tendrá más necesidades económicas y deportivas, de ahí que el Pabellón Municipal Joaquín Crespo “Quini” también deba seguir en ese proceso de adaptación a los requisitos y exigencias que plantean tanto los entrenamientos como la competición, algo que comparte con el otro club que hace uso de esta instalación, el Miragenil de fútbol sala. Desde septiembre de 2021, ambos clubes disfrutan de las prestaciones de la nueva pista de juego. Sin embargo, las dos entidades deportivas esperan que se lleven a cabo tanto la renovación de la luminaria como la construcción de unos vestuarios y zonas de almacén para el Quini, de los cuales carece dentro del recinto. Por eso hacen uso de los vestuarios existentes en el acceso a la piscina municipal, situados justo enfrente aunque ya se han quedado obsoletos y que también son susceptibles de una reforma integral que se planteó en el pasado.

Otra de las necesidades es la de que se ejecute una inversión para instalar una cubierta en las pistas ubicadas al sur del pabellón Quini con tal de que los clubes, en sus diferentes categorías, puedan disponer de más horas de entrenamiento. Sin dejar atrás el mantenimiento regular de las canastas del pabellón y de las pistas anexas o un dispositivo que regule la altura de las canastas fijas del exterior con tal de que sean empleadas para basket o minibasket.

¿Cuáles son las peticiones del CH Estudiantes 87?

Si nos detenemos en el Club de Hockey Estudiantes 87, su necesidad más imperiosa pasa por ser histórica: la iluminación de las instalaciones mediante torretas de luz, inexistentes a día de hoy. En este sentido, el Ayuntamiento de Puente Genil contempla este proyecto dentro de la externalización del servicio de alumbrado público, cuyo expediente de contratación se aprobó en julio de 2020. Por otro lado, la renovación del césped artificial se llevó a cabo en 2019, lo cual supuso un salto de calidad para los jugadores del club y de incluso convocatorias de la selección andaluza en categorías inferiores, reconociendo desde los altos estamentos del hockey que podemos estar ante el mejor campo de toda Andalucía para la práctica de este deporte y uno de los mejores de España.

“Lo mejor que tienen los sueños es que se pueden hacer realidad”. Esta cita célebre del Barón Pierre de Coulbert encaja casi a la perfección con lo que el deporte supone para un municipio como Puente Genil. Se dice de él a lo largo y ancho del territorio que es la Villa Olímpica de la provincia de Córdoba. Y no faltan razones. El Club Balonmano Ángel Ximénez compite en la máxima categoría nacional desde hace una década; el Salerm Cosmetics Puente Genil FC lo hace en Tercera Federación consolidándose como uno de los clubes más importantes de la categoría; y el equipo sénior masculino del Rodillos Codimar Basket Genil ha conseguido el ascenso a la L1 Nacional con un plantel 100% pontanés. Son algunos ejemplos del crecimiento que ha experimentado la ciudad a nivel deportivo, generando mayor interés social que hace diez años. Una cuestión, en todo caso, imparable y sobre la que siempre hay trabajo po