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El pequeño Iker prosigue con su asombrosa recuperación, justo cuando se cumple un año de la operación

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Este miércoles 20 de abril se cumple un año de la intervención quirúrgica a la que fue sometido el pequeño Iker López en el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz de Sevilla, una delicada operación que cambió por completo la vida del pequeño y que mantuvo en vilo a la sociedad pontanesa.  

Y es que el caso de Iker despertó una inmensa ola de solidaridad vecinal en Puente Genil, con una movilización sin precedentes, en la que muchísimos pontanenses realizaron aportaciones económicas y donativos que permitieron alcanzar la costosa cifra de 50.000 euros, necesaria para sufragar la operación, algo que trascendió más allá de la localidad, y que fue canalizada a través de la plataforma Todos Somos Iker.

Tras aquella hemisferectomía funcional, una compleja intervención que se prolongó por espacio de unas siete horas, Iker inició una lenta pero asombrosa evolución que le ha permitido ir adaptándose a una vida un poco más normal, y es que como ha explicado su padre, David López, el pequeño ya no ha vuelto a sufrir ninguna crisis epiléptica desde entonces. “Sigue tomando medicación, pero van retirándosela poco a poco, viendo también su evolución positiva”, ha indicado el padre del niño, que el próximo mes de junio cumplirá diez años. 

     

“También en el cole Iker ha progresado mucho, y está mejorando notablemente en su día a día”, señala David, quien ha remarcado que la familia, un año después, sigue estando muy agradecida al pueblo de Puente Genil por el apoyo recibido en aquellos meses. “Continuamos con sus revisiones en Sevilla, con el doctor Márquez y con el doctor Juan Rodríguez Uranga, que además nos han trasladado su sorpresa por lo bien que está Iker tras la complicada operación”, ha dicho el padre del pequeño.

Y es que en estos 365 días, la vida de Iker ha cambiado por completo, siendo cada día que pasa un niño más sano y más feliz, algo que ha sido posible a muchos factores, entre ellos, el cariño y la solidaridad de quienes echaron una mano para que hoy, 365 días después, este pequeño pontanés pueda continuar regalándonos simpatía y sonrisas por doquier.

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