Interviú a Álvaro de la Fuente por su libro «Flamencum Revolutum». – Parte 1.

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Por si alguien no se había enterado todavía, este viernes día treinta y uno, se presenta “Flamencum Revolutum”, el primer libro de Álvaro de la Fuente Espejo.  El autor es muy conocido en Puente Genil, pues aparte de desempeñar el cargo de director del “ CEIP José María Pemán”, es una persona muy activa en el ámbito cultural, concretamente en el terreno flamenco, además de ser un agitador de noticias de este arte en las omnipresentes “redes sociales”, lo que le da mucha visibilidad en el día a día de Puente Genil.  Faltaría añadir que además es un buen amigo del responsable de este artículo, y este hecho no le restaría ni un ápice a la necesidad e importancia de ofrecerle al lector una pequeña relación de preguntas que hemos tenido a bien plantearle a Álvaro.

Para no cansar con la lectura, presentaremos la entrevista en dos partes, entre hoy y mañana. Vayamos al grano.

– ¿Qué tal ves el panorama flamenco local?

Gracias Migue por concederme esta entrevista. A nivel de artistas, tanto del cante, toque como del baile, lo veo muy bien, a corto y medio plazo.  Lo que sí me preocupa un poco es la cuestión del tejido asociativo flamenco. La afición en nuestro pueblo, que es la que, como en todos sitios, tiene que generar el caldo de cultivo necesario que posibilite la aparición de los artistas del mañana, no está aglutinada y unificada en torno a una asociación fuerte. Además, se muestra dividida y entaifada, haciendo cada uno la guerra por su cuenta. Urge, en mi opinión, una asociación fuerte, integradora y, sobre todo, independiente que se configure de abajo hacia arriba, es decir, que nazca, exclusivamente (aunque reciba la siempre imprescindible ayuda de lo público), de la voluntad e iniciativa de los aficionados, sin más interés que la conservación y disfrute del flamenco pontano. Solo así, a mi entender, se conseguirá su correcto funcionamiento y perdurabilidad en el tiempo.

«Me gustaría que nuestro Ayuntamiento fomentara la investigación»

– ¿Y la investigación flamenca en La Puente?

Bueno, desde hace unos cuatro años para atrás, solo teníamos, en formato de publicación específica flamenca, los ya lejanos trabajos de Ricardo Molina y Luis Melgar, algo que siempre he destacado negativamente en muchos foros. Era increíble, para un servidor, que un pueblo de nuestra tradición cantaora mostrase entre sus aficionados tan poco interés por mostrar y conocer mejor nuestra historia flamenca. Con tu fantástico libro sobre El Niño del Genil, todo un ejemplo de cómo investigar la biografía y obra de un cantaor, se rompió esa tónica. Y el año pasado, el profesor Juan Ortega nos ofreció lo que todos tanto estábamos esperando: un completísimo compendio histórico, con carácter enciclopédico, sobre el flamenco de Puente Genil, que a partir de ahora será una referencia para conocer nuestra historia flamenca. Yo animo desde aquí a aquellos buenos aficionados con inquietudes, que los hay, a que se animen. Por otro lado, me gustaría que nuestro Ayuntamiento fomentara la investigación de nuestra tradición jonda, de la que como tú mejor que nadie sabes, queda muuucho por descubrir y divulgar. Puente Genil, estoy convencido, se lo merece.

«la mediocridad, los egos, las envidias… suelen abundar»

– ¿Hay sitio para todo el que quiera aportar o hay zancadillas que entorpecen?

Bueno Migue, como sabes mejor que yo por tu actividad profesional en el flamenco, en el mundo de lo jondo, a pesar del increíble tesoro musical que aguarda, la mediocridad, los egos, las envidias y el desagradecimiento, por desgracia, suelen abundar. En este sentido, nuestro pueblo no varía mucho a lo que ocurre en otras poblaciones flamencas. Por suerte, y en honor a la verdad, también gozamos de muchos y buenos aficionados que no se meten en estas historias y lo único que pretenden, con armonía y buen rollo, es disfrutar del flamenco. Con éstos, sin duda, me quedo.

– ¿Qué te ha llevado a hacer este trabajo?

Te voy a contar un secreto, que ya no será tal, evidentemente. Yo sabía que tarde o temprano iba a escribir un libro sobre flamenco, ya que llevo escribiendo, en diferentes foros, desde hace doce años. Y la primera vez que me lo planteé en serio fue con tu publicación sobre El Niño de Genil; de manera inconsciente tú me animaste, jejeje. Asimismo, como bien sabes, llevaba tres años investigando sobre el zángano, y esto unido a mi interés por recoger en un mismo sitio algunas de mis sencillas vivencias de la última década, ha dado como resultado este «Flamencum Revolutum».

– ¿Qué aporta «Flamencum revolutum» y por qué ese nombre?

En cuando al nombre, porque, como tendrá la oportunidad de comprobar el lector interesado, es una especie de revuelto flamenco. Aparte del zángano, expongo experiencias y vivencias muy variopintas: cuestiones locales, polémicas, aspectos de la enseñanza reglada del flamenco en la educación obligatoria o el análisis de la música flamenca. En este sentido, podemos decir que lo podemos considerar como dos libros en uno, de hecho, el trabajo del zángano (aunque sea el Capítulo 5) ocupa un poquito más de la mitad del libro. Asimismo, puede aportar, pero ahora ya reunidos, algunos datos, desde mi visión personal, del discurrir del flamenco en Puente Genil en la última década, interesantes quizás para el investigador del día de mañana.

«aconsejo la lectura sosegada y con amplitud de miras de Cuento de Cuaresma«

– Me consta que en tu devenir en el mundillo flamenco local, has tenido muchas críticas por atreverte, por ejemplo, a ampliar los estudios sobre la saeta cuartelera ¿Es la figura del «Agorero de lo Jondo» uno esos críticos, que has utilizado para poner los puntos sobre las íes?

Jejeje, muy agudo. No, verás. El Agorero de lo Jondo no es nadie en concreto, es un personaje, como actor individual, absolutamente inventado. Lo que representa es esa visión clásica o purista del flamenco, en la que la tradición oral, las vivencias, leyendas o lo subjetivo son sus únicos fundamentos. Por lo demás, me une con él la gran pasión por el flamenco. Al final del libro, como se refleja perfectamente en el curioso Epílogo, ambos llegamos a felices y necesarios puntos de encuentro y consenso. En cuanto a lo que me hablas sobre la saeta cuartelera, no hay que darle la mayor importancia. Es lo que ocurre cuando alguien se atreve a estudiar y divulgar un patrimonio cultural tan sensible para nuestro pueblo, desde una perspectiva –la musical- absolutamente desconocida. Una perspectiva, como bien sabes, que todavía, a buena parte de aficionados, cuesta entender. A este respecto, aconsejo la lectura sosegada y con amplitud de miras de Cuento de Cuaresma, una manera inofensiva, simpática y cercana que explica mi acercamiento al mundo de saeta cuartelera.