Localizan en el Cementerio una fosa común con restos de, al menos, cuatro cadáveres que datan de la posguerra

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El delegado de Memoria Democrática de la Diputación de Córdoba, Ramón Hernández, ha visitado el Cementerio, acompañado por el alcalde de Puente Genil, Esteban Morales, y los portavoces municipales de PSOE e IU, José Antonio Gómez y Jesús David Sánchez, respectivamente, para supervisar los trabajos de localización de víctimas de la Guerra Civil que está desarrollando la Asociación Aremehisa, labor que ha logrado localizar mediante una profunda investigación documental, y el posterior uso de georradar, “el lugar en el que se encontrarían enterradas al menos siete víctimas de la represión franquista, asesinadas en 1940, en un espacio que también alberga multitud de restos infantiles al tratarse de una fosa de caridad”.

Hernández aseguró que “mediante las distintas líneas de apoyo al tejido asociativo y entidades locales mantendremos la colaboración para dar continuidad a los trabajos, que están a la espera de la autorización de la Junta de Andalucía para iniciar la exhumación”. Afirmó también que “seguimos con la mano tendida a los ayuntamientos y al tejido asociativo, y, como hemos venido haciendo hasta ahora, la tenderemos también al nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía, que tiene competencias directas en materia de Memoria Democrática y al que le pedimos para la legislatura que va a comenzar que tenga la sensibilidad suficiente con lo que es un derecho de la ciudadanía y un mandato de las leyes, la consecución de los derechos de Verdad, Justicia y Reparación”.

Por su parte, la arqueóloga Virginia Barea, explicó que hasta el momento se han localizado restos pertenecientes a cuatro personas, correspondientes a fusilamientos producidos en abril de 1940, unos restos que han podido ser encontrados gracias a la información aportada en los libros de enterramientos de la época, que daban las coordenadas exactas del lugar donde podrían situarse. Barea añadió que las excavaciones han permitido sacar a la luz dichos restos óseos, algunos de los cuales muestran fracturas e incluso una bala de Mauser alojada en una tibia. A partir de ahora, el proyecto tendrá una segunda fase en la que se trabajará en la identificación de dichos restos para que, como indicó el alcalde, las familias puedan saber exactamente a quiénes corresponden, y facilitarles un lugar adecuado para que reposen de manera definitiva fuera de una fosa común.