Portadas históricas. La capilla del Palomar

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Original de Antonio Illanes Velasco en El Pontón nº 87, octubre 1989

La portada de este número presenta una vista de la capillita existente a pie de carretera en la aldea del Palomar, conocida por la mayoría de los pontanenses que visitan la aldea.

El origen de estas capillitas es diverso y antiguo. En la mayoría de los casos se levantaron con materiales muy pobres y, generalmente, para recordar algún suceso trágico, como pudieran ser muertes violentas por un asunto de amores, un robo, o un accidente… de los que se derivaron trágicas consecuencias.

La devoción popular o los familiares del difunto levantaban estos recordatorios, que la devoción popular conservó en un tiempo en el que no existía alumbrado en las calles y estas capillitas, al iluminar su emplazamiento, ofrecían luz y seguridad.

Aún quedan en el pueblo tres capillitas de este tipo, de pequeñas dimensiones, tipo nicho. Una de ellas está situada en las Cantarerías en la casa de Antonio José Ortega, otra a la entrada de la calle Horno y la última en la casa más antigua de las tres, en la calle Santos, cercana a Bodegas Delgado. Esta casa popular, de finales del siglo XVIII, no tiene más valor artístico ni sentimental que el de darnos a conocer cómo eran la mayoría de las viviendas del pueblo en aquella fecha.

Las capillitas del pueblo no tienen ningún valor artístico, únicamente sentimental. Yo sólo recuerdo estas tres, y de ellas, dos forman parte de viviendas que están cerradas desde hace tiempo.

Herederos de estas capillitas son los grandes azulejos con las imágenes titulares en las fachadas de varias iglesias de Puente Genil y que se instalaron en el siglo XX como pervivencia de la costumbre antigua. Estos grandes retablos cerámicos hermosean las fachadas de nuestras iglesias y les dan un carácter especial por la noche con sus faroles encendidos.

En ciudades y pueblos importantes de la comarca y en la misma capital, Córdoba, hubo una gran variedad de este tipo de capillitas con imágenes y pinturas de más valor artístico.

A partir de 1840 fueron decayendo y por efecto de las leyes desamortizadoras, y para evitar profanaciones se fueron eliminando paulatinamente, sobre todo en Córdoba. Se dio el caso de que en una capilla de este tipo de la citada ciudad, se exhibía un cuadro de Jesús Nazareno pintado por el célebre artista sevillano Valdés Leal que actualmente se encuentra en un museo de arte en América.